Traje formal es lo que leemos al final de una invitación.
Por lo general esa pequeña frase se convierte en un gran rollo. Traje formal
implica dinero porque muchas veces hay que gastar y en estos tiempos de crisis
no es tan fácil como “soplar y hacer botella”.
¿Qué pasa en Venezuela? Este país tan pintoresco es a la vez
extraño. Por un lado, el gobierno está a favor de lo popular y lo criollito. Lo
sifrino es malo, ser rico es malo. Andar en cotizas es bueno, ser niche es
bueno. Así es el discurso pero, ¿en la práctica es igual?
Hace poco fui a un hospital caraqueño muriéndome de lechina
(Cuando te da a los 25 años crees que vas a morir). Era un sábado y por eso
tenía ropa de fin de semana: shorts, franela vieja y converse. Además que con
el malestar y la picazón lo menos que quería era estar vestido. En la entrada
del hospital todo se veía ordenado pero a medida que uno iba entrando la cosa
se complicaba y la entrada de la emergencia estaba full de gente con cobijas en
el piso: unos comían, otros jugaban cartas, otros hablaban ¡Este es el pueblo
mesmo!
Al ser recibido por este mercado lo menos que pensábamos
Iker (mi acompañante) y yo era que el portero me iba a decir: “Señor, con chorej no lo puedo dejá pasá”. Después de respirar profundo para no formar un peo le expliqué que iba de emergencia por la lechina y me dejó
entrar. Al final me vio el médico, me recetó y me fui a mi casa pero después de
un par de semanas sigo pensando en cómo debo ir vestido al hospital ahora si
tengo una emergencia. Tendré que usar pantalón y camisa con zapatos de vestir y encoloniarme, así seguro va el pueblo. Si me van a visitar ya saben: Se les agradece Traje formal.
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